Luís XIV estableció unas reglas del protocolo rigurosas y complejas transformando todos los actos, incluso los mas cotidianos, en un ceremonial casi sagrado.
En el acto del levantarse y del acostarse del Rey, podían estar presentes indeterminado numero de personas, los mas favoritos tenían el honor de rodear al Rey, por detrás de la balaustrada de madera dorada que aislaba el lecho del resto del dormitorio.
Luís XIV, acordaba a veces audiencias en el dormitorio. Los cortesanos importantes tenían el honor de asistir parados al “pequeño cubierto” es decir cuando el Rey comía solo en la mesa.
El decoro era realmente muy rico y lujoso, de carpintería dorada, de pesados cortinados de seda briscada rebordeados de oro, con pinturas de maestros famosos de la colección real colgadas en las paredes.
En ese mismo lugar Luís XIV, después de 72 años de reino, falleció el 1° de septiembre 1715 |